Las críticas "negativas" son las que al fin y al cabo te forman como persona; las que te ayudan a reparar los errores de los cuales no eras consciente, o simplemente no querías serlo porque sabes que son de difícil solución. Sentirte como un sucio papel pintado tirado en el suelo de un parque infantil uno de esos días en los que el viento impide a los niños llenar la calle de alegría, vagando tristemente sin rumbo alguno una vez se da cuenta de que el río será su único refugio, aquel que hará de tumba una vez se deshaga. Pero ese papel no pudo hacer nada, era un ser sin vida, inerte. Así que date prisa ahora que tienes tiempo y CAMBIA. Pero hazlo por ti, por ser un poquito más feliz en este mundo de locos.
Sin embargo, no todo es tan fácil en la vida. En el momento en el que la decisión parece infranqueable, vienen las dudas. Entonces empiezas a pensar en aquellas personas que te dicen todo lo contrario, todo lo bueno, lo mejor de ti; y no sabes qué debes tomar como cierto y qué como erróneo. Justo ahí empiezas a cuestionarte si lo hacen porque te quieren y no les gusta verte mal; o, simplemente, por quedar bien: quedar bien con todo el mundo ocultando aquella libertad de expresión de la cual es dueño.
En esos momentos, las ideas se mezclan en tu cabeza como lo hacen partículas, objetos y demás en aquellos tornados propios de ciertas películas; son ellas las encargadas de la fabricación de esos fuertes nudos, aquellos que presentan un alto grado de dificultad a la hora de desenredarlos y ordenarlos de forma correcta.
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